viernes, 30 de octubre de 2015

FuryRed núm.2


FuryRed núm. 2
Fotografía de portada: Luis Mariano Gomez Pascual
Guión: Zarzuelo Cabañas




-Pasados seis meses se sigue sin tener un avance en la investigación sobre el asesino conocido como FuryRed.

Apenas dos personas estaban a esas horas de la noche tomándose un último vino en la taberna, el más viejo pero de ropa mas nueva, comentó al escuchar las palabras que salían del viejo televisor:

-Un loco como ese puede estar en cualquier sitio ocultándose 

137,3 millones de euros hace viable el refrán, "las prisas son malas compañeras". Cuando obtienes una cifra como aquella, muchos abandonan el lugar donde viven e intentan pasar desapercibidos. Cosa de ricos. 
De esa forma sobria de pensar era Don Amancio. Explotaba y acumulaba, explotó primero a mujeres del reino de las brujas, luego a niños de Vietnam, China o Brasil, y acumuló primero reales, luego euros, pero aun siguiendo ese ciclo mortal, solo pedía a la vida, tranquilidad en un viejo y pequeño pueblo. Era de ese tipo de capitalistas de la vieja usanza que prefiere salir a cazar perdices que salir a navegar el yate, lo cual no impide pedirle al sol ganar cada día siempre un poco mas.

En una fresca mañana de estampa de Santos Inocentes o de Escopeta Nacional, Don Amancio sustituyó a su viejo compañero por aquel joven, cansado de ver que era el que menos cazaba.

-Tu te vienes hoy conmigo. 

Aquel día fue el de mayor caza en años de Don Amancio, cayeron perdices, conejos y ya para terminar el día, un ciervo y un jabalí. Tal acto mereció que Don Amancio lo celebrase con su nuevo ayudante en la taberna.

- Ya no son horas, pero un día es un día. ¿Dónde aprendiste todo lo que sabes?

No todo lo da el dinero, un nadie tiene su abuelo del pueblo, un nadie cuando es niño se impresiona al tener entre sus manos un arma de fuego.

-Tu debes aprender a cazar sin armas - viejas palabras de un abuelo pobre que era tierra y trampa - Las armas de fuego son para los señoritos.

Y un nadie con 137,3 millones de euros tiene tiempo, no para esconderse sino para encontrar con tranquilidad y escuchar: Don Amancio.

El ultimo trago de vino fue escuchando las palabras de la presentadora del telediario:

-¿Un loco como ese puede estar en cualquier sitio ocultándose ?
Y ya con el vaso vacío y percatándose de la hora que marcaba su Patek philippe dijo:

-Ya es hora de regresar a casa. Vamos.

En mitad del camino sin asfaltar hasta la finca, anocheció y el Land Rover pinchó.

-Vosotros dos bajad y ayudad al chico que hoy no ha parado de trabajar, no como vosotros.

Los escoltas bajaron de mala gana, a sabiendas que cualquier recriminación no valía más que el despido. Y mientras tres cambiaban la rueda del mastodonte, uno encendía un Her majestic y se ponía transcendental al expulsar el humo lentamente.

- Uno puede creer que tiene todo, pero ahí tienes la luna que todas las noches me dice que no es mía. Esas palabras me las contaba mi pobre abuelo, que era sabio a pesar de ser analfabeto. ¿Te gusta la poesía?
-No, me gusta la justicia.

El cigarro se le cayó de las manos al encontrarse frente al kalashnikov.

-Baja y desnúdate gordo.

En el suelo junto a la rueda pinchada se encontraban los dos escoltas con un martillo clavado en la cabeza.

-Me lo imaginaba ¿Cómo alguien como usted va a vestir con ropa realizada bajo la mas vergonzante explotación en un país oriental o suramericano? No, aquí el puto Amancio viste de italiano, como tiene que ser, ¿como va ir vestido con ropa tejida en un taller clandestino por niñas que trabajan doce horas gratis?
-Por favor, yo no sabia.

La primera bala le atravesó la grasienta papada, la segunda le hizo una liposución en su abultada barriga y la tercera al corazón.

-Pues haberlo sabido, cabrón.

Fue a la mañana siguiente cuando encontraron a los tres muertos:

-El hombre más rico del reino asesinado por un don nadie- fue el titular compartido por todos los periódicos.

¡Aquellas palabras si que eran poesía !
Tuvieron que pasar un par de días hasta que la inteligente policía científica comparase los martillos, siendo entonces cuando los telediarios abrieron:

-FuryRed vuelve asesinar.

¿Cuándo abrirán los telediarios no sobre las pésimas condiciones de vida y laborales de los millares de los talleres clandestinos existentes a lo largo del mundo, sino sobre los asesinos dueños de las marcas que lo causan? 

El segundo de la lista fue tachado.



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